Modo Seguro

Cuando te convertís en mamá y pasan más de dos años en los que no dormís ni una sola noche entera, la percepción de la realidad se empieza a enrarecer.
Es como si el sistema operativo de la mente entrara en Modo Seguro y poco a poco cambiaran las paletas, los sonidos y los tiempos. La mezcla exacta entre lo perfectamente conocido y lo distinto y repulsivo.

No hay lugar para detalles y te volvés un poco básica, pero lo importante es funcionar (¡y cómo!).
Es curioso, porque te convertís en tu mejor peor versión…
Y es hermoso 🦉